8 mar. 2017

GRANDES LEYENDAS: Chabuca Granda, la inmortal cantautora más universal del Perú


Es la artista que rompió la estructura rítmica convencional del vals peruano. Manejó con maestría “negra” el abanico de ritmos que enriquecieron la música popular peruana y su poesía tomó el sesgo de la acuarela, el trazo sintético y sugerente de colores y sensaciones.

María Isabel Granda y Larco (Chabuca Granda) nació el 3 de septiembre de 1920, en un asentamiento minero de oro, llamado Ccochasayhuay en Progreso Grau Apurimac, cerca de la provincia de Abancay, ubicada en la región de Apurímac. Esta artista peruana comienza a cantar a los 12 años de edad, y forma parte del coro del elitista Colegio Sophianum de Lima por su voz de soprano. Una operación le produjo la voz grave con la que se dio a conocer. Formó parte del conjunto "Luz y Sombra" junto con Soledad Mujica. Su despliegue personal como cantautora se inicia luego de su divorcio, que fue visto como un escándalo para la sociedad limeña de aquella época.


El primer período de su producción creativa es netamente evocativo y pintoresco; “Chabuca” -–este es el nombre con el que se hizo llamar -– le canta a la Lima antigua, señorial, de comienzos de 1900. Es la ciudad que ella conoció a través de su padre don Eduardo Granda San Bartolomé, la del barrio del Barranco, de grandes casonas afrancesadas, con inmensos portales y jardines de invierno.
A esta etapa pertenecen “Lima de veras”, “La flor de la canela”, “Fina estampa”, “Gracia”, “José Antonio”, “Puente de los suspiros”, “Zeñó Manué” y muchas otras.

Ella rompe la estructura rítmica convencional del vals peruano, y sus melodías, de tesitura muy amplia, alternaron el nuevo lenguaje que propuso con el de los antiguos valses de salón. Su producción también revela una estrecha relación entre letra y melodía, que fue variando con el tiempo hacia una tendencia poética cada vez más sintética. 
Más adelante, Chabuca quebrantó incluso las estructuras de la poesía convencional, y el ritmo de las canciones seguirá los pasos de esa evasión de las rimas, consonancias y métricas dadas. A esta última etapa pertenece un ciclo de canciones dedicadas a la chilena Violeta Parra y a Javier Heraud, poeta peruano asesinado en 1963.
Chabuca en concierto



En sus últimos años, Chabuca Granda interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la música afroperuana que, a pesar de haber estado presente en el país, había sido denostada por razones sociales. Manejó con maestría “negra” el abanico de ritmos que enriquecieron la música popular peruana y su poesía tomó el sesgo de la acuarela, el trazo sintético y sugerente de colores y sensaciones.
Chabuca Granda en el calor de su hogar


Su voz y su vasta obra se extendieron más allá de las fronteras de su país. Sus letras han sido cantadas también por intérpretes de todo el mundo, que han visto en sus composiciones una fina y sensible expresión de la música del Perú. Falleció por una isquemia cardíaca en una clínica de Miami, Estados Unidos, el 8 de marzo de 1983.
Fuente: www.es.wikipedia.org
Fotos: www.larepublica.pe


LA FLOR DE LA CANELA
Durante una entrevista realizada en 1959, se refirió a su composición diciendo: "En cuanto al comienzo, la frase "¡Déjame que te cuente limeño!", es una expresión muy nuestra que se usa en todos los diálogos. El "¡Déjame que te cuente!", es una llamada impaciente al interlocutor que no deja de hablar, porque todos los limeños hablamos al mismo tiempo".
Y en otra parte señaló:"Yo escribí un llamado al limeño moderno para que proteja lo que queda de la capital, para que no permita que se destruyan sus puentes, sus casas, sus recuerdos; que atesore lo antiguo y lo respete".
Ella consignó como fecha final de su obra el 7 de enero de 1950 y se la cantó por primera vez a Victoria Angulo el día de su cumpleaños, el 21 de julio de ese año.
Chabuca Granda registró como la fecha final de su obra el 7 de enero de 1950, fue la composición que la lanzó a la popularidad. Siempre se catalogó como popular más no como importante. La importante en éste vals es doña Victoria Angulo, distinguida señora de raza negra, fue la inspiración principal para dicha canción.
"LA FLOR DE LA CANELA" fue una de las primeras obras de esa antología que la gran Chabuca dedicó a sus amigos, a gente que admiró y quiso, a quienes enmarcó y estampó en su Lima tradicional.
Chabuca Granda y gran amiga Victoria Angulo
Un día de ese 1949, cuando se encontraba trabajando como demostradora de los productos "Helena Rubinstein" en la antigua Botica Francesa del jirón de la Unión, recibió la visita de su amiga de la infancia Doña Victoria Angulo Castillo de Loyola, apuesta morena de abolengo, pues era nada menos que la "Madrina de la Primera Cuadrilla de Cargadores del Señor de los Milagros", lo que constituye alcurnia negra en Lima. Pensó en dedicarle una canción, y al evidenciar que en su cabellera ya peinaba canas, pudo captar un rubor en las mejillas de aquel fino rostro, surgiendo así los versos de "jazmines en el pelo" y "rosas en la cara"; al momento que la musa se despedía diciéndole "Niña, me voy caminando a mi casa", lo que indujo a imaginar su andar garboso y elegante "por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera" para dirigirse a su barrio en el Rímac, cruzando el río Hablador por el viejo Puente de Palo a fin de llegar a la Alameda del Tajamar, en la zona donde hoy se evanta el moderno puente de Santa Rosa, al final de la Av. Tacna.
Cuando el 29 de enero de 1976 la Municipalidad de Lima le concedió un diploma, se apresuró a acudir a la casa de Victoria Angulo Castillo de Loyola y se lo entregó junto con un ramo de flores y una tarjeta escrita de su puño y letra en que le decía: "Victoria queridísima, yo soy la popular, pero tú eres la importante".

LA Flor de la Canela
Fina Estampa


Antología


Entrevista
 

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