9 feb. 2017

MITOS Y LEYENDAS: La batalla de Yahuarpampa, entre Quechuas y Chankas


Tras esta legendaria batalla el joven príncipe Cusi Yupanqui fue nombrado como Pachacútec y coronado como Inca y comenzó la era dorada y la expansión del Tahuantinsuyo.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo los feroces y, para entonces, temibles Chancas, solicitaron la rendición al inca Huiracocha, para entonces regente del pequeño curacazgo llamado Qosqo (Cusco), este aceptó y huyó para ponerse a salvo junto a su hijo el auqui (príncipe heredero) Inca Urco, esa decisión causo la desazón del pueblo quechua que se sentía abandonado por sus gobernantes, fue entonces que el príncipe llamado Cusi Yupanqui se puso al frente de los ejércitos quechuas para intentar detener el avance Chanca al mando del general Usqowillka, El joven príncipe sabía que si ellos ingresaban al Qosqo (Cusco) sería una catástrofe total para la etnia quechua por el carácter conquistador y destructivo de los Chancas, fama que se habían ganado con los años tras ser los causantes de la desaparición del otro gran imperio del antiguo Perú, los Huari.

El joven príncipe Cusi Yupanqui hizo un llamado general a las etnias vecinas para resistir juntos a la amenaza Chanca, los Canas fueron los únicos que se aliaron a los incas, los Ayamarcas también fueron los únicos que se aliaron a los Chancas y las demás etnias esperaron a ver quién se inclinaría hacia la victoria para recién unírseles, es aquí donde surge la leyenda de los pururaucas o soldados de piedra, esta leyenda consiste en que cuando los incas combatían con los Chancas aparecieron de pronto de los cerros aledaños centenares de soldados de piedra que el padre sol convirtió con sus rayos para que estos apoyaran a los incas en la batalla y así inclinar la balanza a su favor. En esa famosa y mítica batalla los Chancas fueron derrotados por los Incas gracias al apoyo de esos misteriosos soldados que afloraron de las piedras (de los cerro aledaños). Así fue contada esta historia por nuestros ancestros, de generación en generación, hasta nuestros días.
Fue tras esta victoria sobre los Chancas que Huiracocha, el inca padre, lo reconoció como su sucesor alrededor de 1438, desde entonces el joven príncipe Cusi Yupanqui fue nombrado como Pachacútec y fue coronado como Inca y comenzó la era dorada del Tawantinsuyo.
Después de su triunfo sobre los chancas, y tras ser coronado como Inca, Pachacútec decidió consolidar su señorío y emprender luchas contra los curacas que no acudieron en su ayuda. Cuando estaba reuniendo gente de guerra, llegaron las noticias de que Inca Urco, el hijo y co-regente de Huiracocha que había sido despojado de la posibilidad de ser Inca, se hallaba en Yucay con un ejército con la intención de recuperar su trono. Sin demora, Pachacútec e Inca Roca, su otro hermano, marcharon a Yucay a enfrentarse con Urco. Durante la lucha sobre la barranca del río Urubamba, Inca Roca alcanzó la garganta de Urco con su honda, con tanta fuerza que le hizo caer al río. Urco, con sus armas en la mano, fue arrastrado por la corriente hasta la peña llamada Chupellusca, donde sus adversarios le dieron muerte.
La leyenda de los Soldados de Piedra o Pururaucas
Ésta leyenda se explica así: cuando los Incas estaban inclinando la batalla a su favor, las muchas etnias que observaban el enfrentamiento agazapados en los cerros aledaños, se les unieron a los incas porque creyeron que ellos serían los vencedores e iban a obtener la hegemonía de esta parte de la región.
Datos históricos
La batalla de Yahuarpampa fue un decisivo enfrentamiento militar librado en la primera mitad del siglo XV, probablemente 1438, entre las fuerzas incaicas y las tropas chancas. La victoria de los primeros en esta batalla fue el inicio de un rápido proceso de expansión territorial que llevó a la cultura inca de ser un simple curacazgo menor a un imperio.
Las fuentes escritas sobre la batalla se basan en relatos orales pues los incas carecían de escritura y escritas recién décadas o siglos después de los sucesos. Por ello que las fuentes varíen en varios aspectos y detalles e incluso relaten eventos sobrenaturales. Sobre esto se debe mencionar que hay dos principales "grupos" de versiones: las que relatan que fue Huiracocha quien derrotó a los chanchas y las que dicen que fue Pachacútec, siendo las más numerosas y al parecer sólidas estas últimas.
Según varios cronistas tras varios siglos de enfrentamientos constantes finalmente los Chancas habían decidido acabar con sus rivales. Según Betanzos el curaca de estos, Uscovilca (Uskowillka) armó un gran ejército y organizó tres expediciones al mando de tres generales o capitanes para expandir sus dominios. Una fue al Condesuyo y otra al Andesuyo, la última bajo su propio mando se dirigió al Cusco. Esta última fuerza partió de Huancavelica por el valle de Andaguaylas donde derrotó a los quechuas.
Desde dicho valle partió un ejército al mando de los capitanes Astoy Huaraca (Astoyguaraca) y Tumay Huasca (Tomayguaraca). Cruzaron el río Apurímac y acamparon en los llanos de Ichupampa a seis o siete leguas de Cusco. Desde ahí enviaron mensajeros exigiendo la rendición de la ciudad.
El viejo Inca Huiracocha al enterarse del avance enemigo escapó a la fortaleza de Caquia Sacsahuana en Calca con los nobles (orejones) que le eran partidarios y su hijo preferido y heredero, Inca Urco. Mientras que otro de sus hijos, llamado Cusi Inca Yupanqui, al mando de otra facción de nobles, capitanes y sus parientes opto por quedarse y jurar defender la ciudad. Los nobles eran: Inca Roca (primogénito de Huiracocha), Apo Mayta, Vicaquirao, Quilliscachi Urco Huaranga, Chima Chaui Pata Yupanqui, Huiracocha Inca Páucar y Mircoymana (ayo de Inca Yupanqui)

Los chancas se sorprendieron de que los cusqueños les plantearan resistencia y supuestamente les dieron un "plazo" de tres meses para reunir una fuerza digna de enfrentarlos. El príncipe inca Cusi trato de conseguir el apoyo de las tribus vecinas pero la mayoría opto por quedarse al margen y ver quien resultaba vencedor, victoria que en ese momento parecía ser totalmente favorable a los chancas. Como ya habíamos mencionado más arriba, solo los canas se aliaron a los incas y los ayamarcas a los Chancas. Debido a esto Cusi realizó ayunos y oraciones en honor de Huiracocha e Inti (sol) para que protegieran su ciudad. Se dice que durante una de estas le dijeron que lo ayudarían en la batalla y después él seria el señor de muchas tierras.
Por el lado de los Chancas estos avanzaron a Cochacalla donde realizaron rituales y se prepararon para la batalla.
Sarmiento de Gamboa dice que los chancas lanzaron todas sus fuerzas contra la ciudad, llegando a traspasar sus murallas y entrar esta donde se produjo una feroz batalla casa por casa donde los habitantes de Cusco resultaron vitales, todos participaron en la defensa de sus hogares, destacan las historia a Chañan Curicoca una mujer que lucho tan bravamente que hizo retroceder a los soldados enemigos de su barrio.
Finalmente los Chancas tuvieron que retroceder abandonando gran parte de sus suministros y tesoros. Se reagruparon en Ichupampa donde recibieron los refuerzos de las tropas que volvían de las otras dos campañas. Mientras que las fuerzas de Cusi también se vieron reforzadas producto de que muchos pueblos vecinos se aliaron a él por su éxito en la defensa de Cusco.
La batalla final
En la llanura el comandante Astoy Huaraca envió un mensajero al príncipe Cusi a desafiarlo a enfrentarlo en campo abierto y que su derrota se debía a que tuvo que combatir en las estrechas calles cusqueñas. Prometió además que si se producía esa batalla en breve teñiría su lanza con su sangre. La respuesta del príncipe fue que él como hijo del Sol y guardián de Cusco jamás se sometería.
Finalmente ambos ejércitos se encontraron en el llano y la batalla se inició con un fuerte choque de ambas fuerzas. Tras una larga lucha sin claro vencedor Cusi Inca Yupanqui decapitó con su hacha a ambos capitanes chancas y coloco sus cabezas en picas lo que desmoralizo a las tropas enemigas que rompieron filas y huyeron, los incas les persiguieron y masacraron sin piedad. Cieza de León dice que en la batalla también murió Uscovilca, dato improbable dado que este era ya una momia llevada en andas como reliquia y para moralizar a los guerreros.
Tras la batalla Inca Yupanqui perdonó a los demás caciques chancas y los volvió sus leales aliados y castigo a los pueblos que se habían aliado con sus enemigos. Por otra parte el llano de Ichupampa, donde sucedió el sangriento enfrentamiento, paso a ser conocido desde entonces de otro modo, como Yahuarpampa (quechua: llanura de sangre). Los cronistas dicen que todos los chancas y unos 30.000 incas (y aliados) cayeron ese día, pero estimaciones más modernas reducen bastante aquellas cifras.
Las fuentes varían sobre el destino del viejo Inca Huiracocha. Para algunos, sabedor de la victoria de su hijo se reconcilió con él y abdicó nombrándole gobernante, otros dicen que Huiracocha siguió siendo Sapa Inca hasta el final de sus días en Caquia Sacsahuana. Otros autores dicen que Cusi obligó a su padre a abdicar y cederle el trono, pasándose a llamar Pachacútec Yupanqui Cápac Intipchurin,

En Cusco la victoria fue celebrada con ceremonias y fiestas pero tanto Huiracocha como Urco no fueron recibidos en la ciudad por su cobardía. Cieza de León cuenta que Urco confabulo contra Cusi celoso de su éxito y planeo asesinarlo, en la conspiración también participó el padre de ambos, Urco ataco a Inca Yupanqui con un pequeño ejército cerca del río Tambo, en un encuentro conocido como batalla de Paca, Cusi sabedor de los planes de su medio hermano estaba preparado y le derrotó y capturó, llevado al Cusco fue castigado por su traición y cobardía con la muerte. Según algunos fue lanzado por el barranco del río Urubamba pero otros dicen que fue descuartizado vivo.
En la imagen contemplamos un monumento a Pachacútec erigido en
la plaza del Cusco.
Fuentes:
-Sarmiento de Gamboa, 1965, cap. XXVII, pp. 234; Pachacuti Yamqui Salcamaygua (1968, pp. 297)
-Acosta, Padre José de (original de 1590, edición de 1954). Historia natural y moral de las Indias. Edición digital a partir de Obras del P. José de Acosta, Madrid, Ediciones Atlas.
-Betanzos, Juan de (original de 1551, edición de 1968). Suma y narración de los incas. BAE, Madrid.
-Cieza de León, Pedro (original de 1548-1550, edición de 1943). Del Señorío De Los Incas. Solar, ediciones Argentinas.
-Garcilaso de la Vega, Inca (original de 1609, edición de 1963). Comentarios Reales de los Incas. Ministerio de Instrucción Social, Montevideo.
-Lumbreras, Luis G. (1969). De los Pueblos, las Culturas y las Artes del Antiguo Perú. Moncloa-Campodónico, Editores Asociados, Lima.
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